10- CARACTERIZACIÓN DE LO PRODUCIDO POR EL GEN SCA1. Por el Doctor Sandro Banfi. Publicado en Euro-ataxia, número 8, diciembre de 1995. Traducción de Ángel Luis Barahona. Copiado de Boletín número 30 de la Asociación Española de ataxias Hereditarias por Miguel-A.

Durante los dos últimos años, se han producido muchos excitantes descubrimientos en el campo de las ataxias espinocerebelosas autosómico dominantes (SCAs). La mayor parte del mérito de ello se debe ciertamente a la genética molecular. De hecho, los estudios de genética molecular nos han provisto de una clasificación más precisa de este grupo de desórdenes, basada más en sus causas (genes anormales) que en sus manifestaciones (presentación clínica). Hasta la fecha, al menos siete formas de SCAs han sido reconocidas desde el punto de vista de la genética molecular; en seis de ellas el gen responsable ha sido localizado, y en dos (SCA1 y SCA3) el gen ha sido aislado. Es muy probable que dentro de poco tiempo todos los genes causantes de ataxias espinocerebelosas hayan sido encontrados.

Encontrar el gen responsable de una enfermedad dada es un importante descubrimiento y un paso obligatorio hacia la comprensión de los mecanismos que conducen hacia esa enfermedad determinada. A veces, conociendo solamente algunas características del gen enfermo, por ejemplo, la clase de proteína que codifica, es posible especular acerca de su función más posible y, consecuentemente, su responsabilidad en la generación de la enfermedad. Sin embargo, en muchos casos ello no es posible porque el gen enfermo descubierto codifica una nueva proteína cuya función es completamente desconocida. En tales casos, aislar el gen enfermo constituye sólo el punto de partida y una necesidad de llevar a cabo más experimentos para conseguir información adicional. Un ejemplo típico de este último caso lo constituye el gen SCAl.

Hace aproximadamente dos años, investigadores de la Universidad de Minnesota en Minneapolis y del Baylor College de Medicina en Houston aislaron el primer gen de la ataxia, denominado gen SCAl; en este periódico, la Dra. Laura Ranum informó acerca de este excitante descubrimiento. Ahora me gustaría continuar la historia precisamente desde ese punto, para explicar lo que sucede una vez que el gen enfermo es clonado.

En aquel tiempo, no había ninguna pista acerca del mecanismo por el cual el gen enfermo podía causar la ataxia. Lo único que se sabía era que el gen contenía demasiadas copias de la "palabra" genética CAG ("trinucleótidos repetidos" en términos científicos) en individuos con la enfermedad comparados con individuos no afectados. Este incremento en el número de CAG repetidos es compartido también por otros desórdenes neurodegenerativos y, entre otros, la ataxia espinocerebelosa tipo 3. Actualmente, los científicos piensan que la mayoría, si no todas, de las ataxias espinocerebelosas están causadas por el mismo tipo de alteración. Por lo tanto, es importante para comprender cómo el incremento de CAG repetidos en el gen SCA1 es capaz de causar daño en el cerebro y consecuentemente ataxia, desde este mínimo de información podría hacerse la luz sobre las causas y mecanismos de otras formas de ataxias dominantes también.

Antes que nada, los investigadores de la Universidad de Minnesota y del Baylor College de Medicina decidieron caracterizar en detalle la proteína codificada por el gen SCA1 defectuoso. Ellos fueron capaces de reconocer esta proteína en el cerebro; éste es un importante descubrimiento porque permite una identificación de otras proteínas presumiblemente involucradas en la generación del daño cerebral. De hecho, la hipótesis científica es que la proteína producida por el gen SCA1 mutado podría reaccionar de una manera anormal con otras proteínas y que esta reacción anormal podía finalmente causar la enfermedad. El conocimiento preciso de todos estos mecanismos moleculares permitirá a los científicos detener el daño en el futuro.

Pero los investigadores de Minneapolis y Houston no se han parado en este punto. Muy recientemente, ellos obtuvieron otro excitante resultado. Ellos fueron capaces de reproducir la enfermedad en animales insertando el gen mutado en ratones. Como resultado de esto, obtuvieron ratones con síntomas que eran casi idénticos a los vistos en humanos con SCA1. Ahora será más fácil estudiar los mecanismos que conducen a la ataxia en animales y finalmente (todos esperamos que en no demasiado tiempo) intentar alguna estrategia terapéutica efectiva.